Testimonios

¿Que opinan sobre nosotros?

En esta sección de nuestra página, nos gustaría dar a conocer algunas opiniones de nuestros pacientes y sus familiares.

Antes de internarme en la clínica yo tenía mucho miedo y hasta veía visiones. Confundía las cosas de la casa, pensaba que un velador era una persona. Pensaba que había gente en mi casa y me ponía nerviosa. Lo llamaba a mi hermano a las 3 de la mañana desesperada. La atención ha sido buena, yo siempre digo la verdad de lo que a mi me pasa. Aquí me he tranquilizado, he conversado con una de mis compañeras y ha sido muy amable conmigo. Me ha hecho muy bien charlar con ella. Me ha gustado que los profes son muy flexibles, el profesor de música cantaba canciones para los chicos y yo le he pedido que cantemos canciones para los grandes y ahí hemos empezado a cantar canciones para nosotros, a mi me gusta el folklore y lo canto. El profe de educación física me ayudó a caminar y me ha hecho hacer ejercicios, eso me parece excelente. Me ayuda venir a la clínica porque estoy acompañada, charlo con uno, charlo con otro. Me gustan las buenas maneras y no falto el respeto a nadie pero son buenos. Los doctores son muy buenos y están muy atentos. Cuando me voy de alta me voy bien con ganas, salgo a la calle y converso con todos. A la noche duermo bien y ronco.
Julia, 34 años
Yo no me interné, el cuñado de la dueña de la pensión decidió internarme. Antes me han hecho estudios de corazón y salió que lo tengo dilatado y que también tengo problemas en los riñones. Mis problemas eran los acufenos. Desde que me separé de mi segunda esposa viví en una pensión, tomaba alcohol, whisky, cigarrillos y pastillas a granel. Me intoxiqué hasta la médula. Mi familia vino de Tucumán y me llevó a un hotel y ahí me agarró una crisis y me internaron en Tucumán por 3 meses. Luego volvía a Santiago y me reincorporé para trabajar. Mis compañeros y mis colegas no querían que vuelva y me denunciaron por las macanas que hacía. Me fui encerrando en la pieza con música, libros y las pastillas. Ahora siento que estoy en una casa, no estoy en una clínica. Me cuidan, me dan de comer, tengo un baño de 10, los profesionales son de 10, todos los profesores son buenos. El profe de educación física siempre tiene un chiste que nos hace reir. Yo no trabajo manualmente, yo leo. La comida y la gente que limpia son impecables. Yo me siento de 10.
Juan, 66 años
No me sentía bien, tenía ruidos en los oídos, escalofríos, no dormía, me llevaba mal con mi familia porque mi hija no me creía que estaba enferma y decía que yo me hacía la loca. Encima mi esposo le llevaba la corriente a ella. Un día a la siesta, yo le había dicho a mi esposo que iba a matarme, él había guardado todos los cuchillos. Pero yo encontré un tramontina yme hice un corte en el cuello. Primero me han llevado al hospital a coserme y después me han traído a la clínica. Me han puesto una inyección para dormir y he podido dormir, esos primeros días he dormido bastante. Se me fueron las voces y empecé a sentirme más tranquila. Hice caminatas con los profesores y también con la profesora de arte he tejido, yo no veo bien pero igual ayuda a tranquilizarme. La atención ha sido buena, me han ayudado.
Marta, 59 años
La primera vez era casi una obligación internarme. Pero esta vez me he internado por decisión propia. Pensaba que me iba a mandar una macan como de esas que me mando cuando estoy mal. Por ejemplo, consumir mucho, en exceso. Al punto que me pierdo. Me peleo con mi familia, rompo cosas en la casa, golpeo puertas. En el barrio no me junto con nadie porque me peleo con todos, no tengo amigos, sé que no hay amistades. Porque no es un amigo el que solo se junta con vos a consumir y no va a llamar a la clínica para preguntar como estoy. Desde el momento que he empezado a consumir estoy sin amigos. La atención en la clínica ha sido muy buena, cuando yo les pido algo lo hacen. La comida es muy buena, cuando yo les pido para repetir me dan y estoy agradecido. He cambiado mi forma de pensar, cuando estoy afuera no me importa nada, me hago daño. Aquí no me vienen las ganas de querer consumir o querer hacerme daño. Creo que es porque estoy contenido. La última vez que he venido, al principio no me querían recibir porque me decían que la internación era para casos urgentes y yo les he dicho que si era una urgencia porque iba a hacer macanas. Me han explicado que iba a tener que estar aislado hasta que me den el hisopado negativo y yo le dije que no había problemas. El trabajo con los profes me distrae, dejo de pensar en el afuera. Cuando me he ido de alta me he ido con el pensamiento de no consumir más. He vuelto a la iglesia, y el estar limpio me hace sentir mejor y más fuerte. Cambian los pensamientos y cambia todo.
Jorge, 20 años
Mi hijo tenía recaídas en el consumo de alcohol y pastillas. Estaba callado, dormía y se levantaba a consumir. Teníamos muchas discusiones cuando intentaba establecer un límite. Se iba de la casa y tenía problemas en la calle. Cuando se enojaba todo iba mucho peor. Se peleaba con sus amigos y otros familiares y quedaba solo con su vino y sus drogas. Cada vez que lo dejo internado, como madre, me siento muy mal. Siento que he fallado yo. Me bajoneo pero después del 3 o 4 día. Empiezo a evaluar todo y pienso que es lo mejor para él en este momento” “Cuando hablo con él me pregunta si estoy enojada y yo le digo que no me enoja pero si que me duele por él, porque no quiero que esté así. Con el pasar de los días ya me siento mejor y empiezo a preparar el día después de la internación” “Me da mucha tranquilidad el saber que él está ahí, porque se que él ahí está tranquilo y cuidado. Si bién a tenido varias internaciones, creo que él se ha dado cuenta de muchas cosas mientras ha estado internado. En cada internación el aprende algo. Cuando se va de alta, yo lo vivo con ojos de fé y de esperanza, quiero que él se sienta amado. A veces, yo lo tomo como si él fuera chiquito y es algo que yo misma tengo que cambiar. Ahora que está de alta veo un cambio abismal porque yo lo he llevado con sangre en la cara, días sin bañarse y totalmente perdido y ahora que lo saco es otra persona. “Doy las gracias por la forma en que lo han contenido a él y me han contenido a mi”
Valeria, mamá de Jorge
Yo tenía muchas ganas de morir, tenía depresión y mucha angustia. Voy a consulta con mi psicóloga quien me sugiere internarme. Yo también quería internarme porque no aguantaba más como me sentía y quería estar mejor. Si tenía esperanzas de salir adelante. Al principio ha sido dificil porque he tenido que cambiar algunas cosas de mí, me han dicho que participe de las actividades, hemos hecho muchas cosas pero lo que más me gustaba era el taller de arte porque me aliviaba la cabeza, me ponía a pensar en otra cosa, me sacaba la ansiedad. Durante la internación conocí a personas que también estaban pasando por cuestiones similares y eso hizo que no me sienta tan mal porque sentí que me entendían. La atención de todo el personal ha sido muy buena, ellos están siempre atentos. Cuando me han dado el alta me sentía muy bien, nada que ver como cuando entré, me puso contenta irme de alta. Volví a mi vida lo mas normal, ahora me siento bien y sigo en tratamiento ambulatorio.
Edith, 46 años